Postura fisiológica bebéEn la anterior entrada: ¿Qué necesita un bebé cuando nace?, analizamos la necesidad del ser humano de sentir el contacto físico y el movimiento, la necesidad de ser llevados como primates llevadores que somos. Cuando cogemos a un bebé en brazos, éste se agarra con sus manos y pies mediante el reflejo de prensión, y adopta de forma natural la postura correcta en la que sus piernas rodean al portador con su espalda curvada y las rodillas más altas que su culito. Pero el bebé por sí solo no puede mantener esta postura cuando el portador se mueve si no es con un portabebés. Y en ese momento es cuando entra en juego la Asesora de Porteo, con la función de aconsejar a las familias en la elección del portabebé que mejor se adapte a sus necesidades, en función de la etapa evolutiva en la que se encuentre el bebé o en función del uso que le vayan a dar.

 

Escuela Instructores de porteoY es que cuando compramos por ejemplo una sillita de bebé para el coche no dudamos en informarnos y hacer un estudio de mercado, valorar y elegir en función de la edad del bebé, de la seguridad que aporta, del uso que le vamos a dar, etc. Pues con los portabebés debería pasar lo mismo. Existe una gran variedad en el mercado, y su elección no se trata solo de estética. Hay que valorar muchos factores del bebé y de los papás para elegir el que más se adecúe, pero lo más importante es saber usarlo de manera adecuada y segura, para evitar riesgos y tristes noticias como con las que nos han bombardeado en los últimos meses los medios de comunicación. Y para ello están las Asesoras de Porteo. Hace poco tiempo he terminado la formación completa a través de la Escuela Llévame Cerca. Esta formación me ha ayudado a integrar y dar sentido a la teoría sobre la evolución humana y a la práctica que he venido teniendo sobre el porteo hasta la fecha, resolviendo y aclarando dudas y aprendiendo nuevos nudos, nuevas técnicas, y en definitiva herramientas para abordar cada caso en concreto. Casos también más especiales como pueden ser el porteo de gemelos o mellizos, o de dos niños de diferente edad a la vez. Además en mi caso combinando estos conocimientos con mi profesión como Terapeuta Ocupacional mi objetivo también es llevar el porteo a aquellos bebés que por su condición tengan necesidades especiales, bebés prematuros, bebés con síndromes raros, o papás con alguna discapacidad como por ejemplo movilidad reducida o discapacidad sensorial.

Así que si quieres informarte sobre los efectos del porteo tanto para los bebés como para los papás, cuál es la postura fisiológica del bebé en un portabebés, si quieres saber qué tipos de portabebés existen en el mercado, cuáles son ergonómicos y cuáles no, qué ventajas y desventajas tienen cada uno de ellos, y sobre todo cuál es el que mejor se adapta a vuestras necesidades, no dudes en contactar con Baobab . Realizamos charlas informativas, talleres teórico-prácticos o consultas individuales.

 

La entrada de esta semana está dedicada al porteo, entendido éste como “cargar en brazos a nuestro bebé mientras nos movemos”. Voy a hablar del porteo desde mi experiencia personal al haberlo usado con mis dos hijos, desde la información que me han aportado las lecturas de diferentes estudios científicos al respecto, desde la formación específica como “instructora de portabebés” a través de la escuela “Llévame Cerca” y desde el conocimiento como profesional sobre el desarrollo evolutivo del ser humano y la necesidad de un entorno sensorial adecuado para este desarrollo.

¿ Y cuál es este entorno sensorial adecuado?. Creo que todos hemos escuchado alguna vez la típica lista inagotable de cosas que necesita un recién nacido parece que para sobrevivir: cochecito de paseo con capazo, colchón para el cochecito (mejor de látex), ropa para el carrito, bolso cambiador para el cochecito, cambiador de plástico para el bolso cambiador, bañera, termómetro para el agua, toallas con capucha, cientos de cremas,….., minicuna, colchón para minicuna (volvemos al látex), ropa para la minicuna, móvil para la minicuna, lamparilla de luz tenue, cámara vigilabebé, biberones, escobilla para éstos….., chupetes…., ropa… ¿Pero de verdad es todo esto lo que necesita un bebé sí o sí cuando nace? Creo que todos los que somos papás ya hemos experimentado alguna vez la capacidad que tiene un bebé de estar tranquilo y dormido plácidamente en nuestros brazos y de abrir los ojos y comenzar a llorar desesperadamente en el momento en el que su cuerpecito roza el colchón de la cuna (aunque sea de látex…). Y es que realmente el entorno en el que un recién nacido se encuentra seguro solo está creado por los brazos de su madre, porque sólo a través del contacto físico y del movimiento siente que todas sus necesidades pueden estar cubiertas.

Y es aquí cuando me gustaría comenzar a hablar del concepto de “exterogestación” o también denominado por algunos autores como “gestación exterior”, “fase en brazos” o “los segundos nueve meses”.  Los bebés humanos nacen inmaduros, con sólo un 25% del cerebro de un adulto como pago de la evolución, ya que por la posición bípeda que mantenemos como seres humanos, los huesos que conforman la pelvis de la mujer se han estructurado de tal manera que el canal del parto es ahora más estrecho y sinuoso, por lo que nuestros bebés tienen que nacer antes de que su cerebro esté totalmente formado en un cráneo más grande. Al final del primer año se podría decir que el cerebro de bebé conforma el 60% del cerebro de un adulto, y el 90% al cumplir los tres años. Además las ventajas de nacer temprano incluyen una mayor plasticidad cerebral que se puede ver favorecida por una exposición precoz a los estímulos ambientales importantes para el aprendizaje de una manera adecuada.

Los segundos nueve meses de gestación

Los segundos nueve meses de gestación

Todos sabemos que un bebé nace sin la capacidad de alimentarse por sí mismo, proporcionarse calor o cobijo ante un peligro. No posee la capacidad de moverse en busca de lo que necesita, ni siquiera puede usar palabras para comunicarse. Esta es la fase de inmadurez a la que llamamos fase de exterogestación. Se trata de una fase de transición que dura hasta que el bebe comienza a adquirir cierta independencia en su movilidad, se podría decir que hasta la fase del gateo (nueve meses – un año aproximadamente). Este periodo de gestación exterior tiene que ser respetado por los adultos ya que no es solo una cuestión sentimental, sino una cuestión con un impacto profundo en el desarrollo físico, psicológico y emocional del niño. Un niño que viene de estar nueve meses en el vientre materno, un entorno cálido, protegido, limitado, donde se podía mover, donde no se tenía que preocupar de respirar y donde era alimentado sin sufrir de digestiones ni necesidades de evacuación. Nace a un entorno hostil lleno de estímulos desconocidos, sin límites, sin capacidad de desplazarse, con un sistema digestivo y respiratorio que de repente empiezan a funcionar. El bebé necesita una transformación para adaptarse a este nuevo entorno que no ocurre de inmediato en el momento en el que nace, sino que se trata de una adaptación lenta y progresiva durante el primer año de su vida.

Pues bien, es en esta fase cuando los bebés tienen más necesidad de mantenerse en el cuerpo de sus madres (son las únicas que pueden reproducir las condiciones del entorno del que provenían, las condiciones del útero materno), ya que es el cuerpo que los bebés reconocen a través del tacto, del olor de la leche materna, del sonido de su voz, donde pueden obtener alimento a demanda como en el útero… Y a su vez, este reconocimiento hace que las madres puedan ofrecer al bebé lo que necesita: contacto físico, movimiento, alimento, calor, tranquilidad…, en definitiva es la que puede ayudar a regular el desarrollo de los sistemas de su hijo. En brazos de su madre un bebé aumenta la relación nutritiva a nivel físico, psicológico y emocional, pero también se nutre de todo un mundo sensorial en el que se mueve su madre a lo largo del día. Además como el bebé está tranquilo porque está en brazos de lo que más reconoce, está en un estado de “alerta tranquilo”, un estado óptimo para observar y procesar todos los estímulos que le rodean, que hace que se produzca el aprendizaje creando conexiones neuronales y dando como resultado final el crecimiento cerebral óptimo.

“El que el niño o la niña se sienta atendido, satisfecho y estimulado influye decisivamente en la construcción de su tejido nervioso, enriqueciendo sus arborizaciones dendríticas y creando mayor contingente de sinápsis o, contrariamente frustrando su desarrollo si es deficientemente atendido.” Acarin, N., El cerebro del rey, RBA, Barcelona, 2005, p204.

Porteo. Necesidad de ser llevados

Porteo. Necesidad de ser llevados

 

Los bebés llevados reciben la estimulación sensorial precisa, sintiendo así que no están solos:

– Contacto físico: a través de todo el cuerpo, piel a piel, abrazos, besos, caricias, a través también de la boca como área más sensible.

– Estimulación propioceptiva: cuerpos pegados y apretados, conciencia de su propio cuerpo y lugar que ocupa en el espacio, desarrollo del esquema corporal.

– Estimulación vestibular: beneficioso para la postura, desarrollo del equilibrio, tono muscular, seguridad gravitacional, percepción del movimiento y balanceo rítmico, desarrollo de la capacidad para fijar la vista en un punto mientras nos movemos, coordinación bilateral. Sienten el desplazamiento en el espacio y el movimiento mucho antes de que lo puedan realizar de manera autónoma.

– Estimulación visual adecuada: los bebés recién nacidos solo pueden enfocar bien a una distancia de unos 25 cm aproximadamente, justo la distancia de sus ojos a los de su madre cuando mama.

– Estimulación acústica, con la voz que conoce, el latido del corazón de su madre…

– Estimulación olfativa y gustativa: los bebés saben reconocer el olor de la propia madre y distinguirlo de otras.

 

Y es por todo ello por lo que defiendo como madre y como profesional de la salud el porteo como beneficioso para un crecimiento óptimo del bebé en las tres esferas del ser humano: física, psicológica y emocional. En la próxima entrada veremos cómo podemos llevar a nuestros bebés en brazos de manera ergonómica y segura, analizando también de manera más específica sus efectos.