Llevo mucho tiempo queriendo escribir una entrada explicando la relación entre el porteo y el desarrollo de la Integración Sensorial. Actualmente existe mucha bibliografia que hace referencia a los efectos del porteo, los beneficios de llevar a los bebés cerca, tanto para el bebé (sensación de seguridad, regulador de la temperatura corporal, facilitador de la lactancia materna, mejora la digestión y disminuye los cólicos, disminuye el llanto, duermen más y mejor, mejor desarrollo físico…) como para los papás ( desarrollo del vínculo, libertad de movimiento, integración del bebé en la rutina diaria,…). Pero hay un efecto sobre el bebé en el que yo como profesional de la Terapia Ocupacional y experta en el tratamiento de los problemas de Integración Sensorial he parado mucho a reflexionar tras mi experiencia con el porteo como mamá. Y ese efecto es la estimulación de los tres sentidos básicos (tacto, equilibrio y propiocepción) que se produce mientras porteamos a nuestros bebés. Si no lo habéis hecho ya, os invito a que leáis una entrada que escribí hace un tiempo en donde explico la importancia de estos tres sentidos para un adecuado desarrollo físico, psíquico, sensorial y emocional del niño: http://www.baobabinfantil.com/entendiendo-la-integracion-sensorial-y-su-importancia-en-el-desarrollo-de-las-habilidades-del-nino/

El proceso de Integración Sensorial entendido como la capacidad de nuestro cerebro de procesar eficientemente la información sensorial para dar respuestas apropiadas en nuestro entorno y en nuestra vida cotidiana, se inicia en la gestación y se va desarrollando cuando el bebé dentro del útero materno siente los movimientos del cuerpo de su madre, su voz, su calor, y su tranquilidad. Después de nacer, este proceso debe seguir desarrollándose de manera óptima para que el bebé pueda ir formando respuestas adaptativas a su entorno como balbucear, gatear y ponerse de pie  por ejemplo. El desarrollo correcto de los circuitos neuronales encargados de la vista, la audición y el movimiento depende del cultivo de los sentidos vestibular (equilibrio), propioceptivo y táctil, conocidos como sentidos básicos y que Jean Ayres (Terapeuta Ocupacional) descubrió y explicó en su “Teoría de la Integración Sensorial”. Un desarrollo físico sano requiere que estos sentidos se integren correctamente y que el bebé aprenda a procesar esta información, a darle significado y entonces producir respuestas adecuadas.

Ahora quisiera que pensárais en vuestro bebé recién nacido cuando le tenéis en brazos mientras os movéis con él, mientras le mecéis y más si le tenéis en un fular, bandolera, mochila ergonómica, en definitiva en algún tipo de portabebés, en donde se encuentra apretado, piel con piel con el portador, sintiendo los límites de su cuerpo, en una posición adecuada según su desarrollo evolutivo, en un estado de alerta tranquilo, óptimo para poder registrar, procesar e integrar todos los estímulos a los que está expuesto. Tras mi experiencia, creo firmemente que un bebé porteado está siendo estimulado continuamente a través de los tres sistemas sensoriales básicos a los que he hecho referencia anteriormente: está sintiendo el movimiento a través del constante movimiento y cambios de posición de su porteador, está siendo estimulado a nivel táctil, piel con piel, su cuerpecito completamente apoyado contra el nuestro, y a nivel propioceptivo, al estar tan apretado en el portabebés contra nosotros está recibiendo constantemente información de dónde está su cuerpo a través de sus músculos y articulaciones. ¿Creéis que toda esta estimulación la recibe mientras está sólo en un cuco o maxi-cosi?

A nivel táctil está recibiendo una gran cantidad de información. El sistema táctil es el primer sistema sensorial que se desarrolla en el útero, y es capaz de funcionar eficazmente para cuando los sistemas visual y auditivo empiezan a desarrollarse. El tacto es muy importante para una organización neural debido a que sin una gran estimulación táctil del cuerpo, el sistema nervioso tiende a desequilibrarse. Su piel está en contacto con vuestra piel, y esto le aporta bienestar, al igual que la sensación de un pañal mojado le puede producir incomodidad. A esta edad, las sensaciones táctiles son una de las fuentes de satisfacción emocional más importantes y en un futuro estará relacionado con las respuestas emocionales del niño, de ahí que este contacto sea vital para el desarrollo del cerebro y del vínculo.

IMG_4800En cuanto a la gravedad y el movimiento, el niño recién nacido también genera respuestas a estas sensaciones procedentes del oído interno. El sistema vestibular comienza a desarrollarse muy temprano dentro del útero, tanto que en el quinto més de gestación se encuentra ya bien desarrollado produciendo junto con el sistema táctil una gran entrada sensorial al cerebro a través de la estimulación que ofrecen los movimientos de la madre. Seguir con esta estimulación vestibular cuando el bebé nace y es porteado hace que la fuerza de atracción de la gravedad, por ejemplo, estimule la zona del cerebro que activa los músculos del cuello encargados de sostener la cabeza recta (esta estimulación es imposible darla cuando el bebé permanece tumbado boca-arriba horas y horas en una cuna o un cuco). Todos los papás sabemos que sostener en brazos o mecer a los niños les aporta bienestar y tranquilidad, y es que las sensaciones procedentes de movimientos suaves del cuerpo tienden a organizar el cerebro, a producir calma y tranquilidad además de proporcionar sensaciones que constituyen la base esencial de otras sensaciones y de movimientos corporales que más adelante serán autodeterminados y con un objetivo claro para el bebé. Para que entendáis la trascendencia que tiene un buen desarrollo de estos sentidos os pongo un ejemplo: el bebé recién nacido no tiene el sentido de la vista bien desarrollado, y sólo es capaz de reconocer la cara de su madre y algún otro objeto si tiene significado para él y si está colocado a no más de 20 cm de distancia aproximadamente. Pues bien, el primer paso para el desarrollo de la visión es aprender a seguir un objeto o a una persona en movimiento, primero con los ojos y luego con la cabeza. Esta respuesta automática requiere de sensaciones de los músculos que están alrededor de los ojos y de los músculos del cuello y combinarlos con las sensaciones de gravedad y movimiento que suministra el oído interno.

A nivel del sistema propioceptivo, es decir, de las sensaciones de los músculos y las articulaciones, sabemos que el bebé de un més es capaz de acoplar su cuerpo para acomodarse perfectamente a los brazos y al cuerpo de la persona que lo sostiene. Sabe cómo hacerlo gracias a la información que le suministran los músculos y articulaciones de su propio cuerpo, que están continuamente siendo estimulados por los cambios de posición del cuerpo del porteador. En un continuo feedback el bebe responde a esta estimulación acoplando su cuerpo……. Y así poco a poco las demandas del entorno serán mayores y serán los mismos músculos y articulaciones quienes le informen de cómo ha de sujetar el tenedor y el cuchillo para comer y de cómo se trepa una torre de escalada para jugar. El niño ha de practicar y organizar incontables movimientos que a primera vista parecen fortuitos o aleatorios pero que pronto ganarán en organización para alcanzar el grado de madurez de destrezas propio de un adulto.

En la actualidad existen numerosos estudios que demuestran que los niños que no han podido moverse debidamente en los primeros años de su vida pueden tener más adelante problemas de aprendizaje, además de dificultades a nivel emocional, psíquico y físico. Estos estudios afirman que algunas posibles causas de las dificultades de aprendizaje y problemas atencionales pueden ser debidos a la presencia de reflejos primitivos activos y a la falta de desarrollo correcto de los circuitos neuronales encargados de la vista, la audición y el desarrollo del movimiento, que ya he comentado que dependen del cultivo de los sentidos básicos.  Cuando estos sentidos operan automática y efectivamente, el niño puede dirigir sus ojos y oídos y entonces atender al mundo exterior, desapareciendo entonces poco a poco los reflejos primitivos y produciendo en su lugar respuestas adaptadas al entorno. Por todo ello creo firmemente en la necesidad de ofrecer al bebé recién nacido la oportunidad de movimiento y de sentirlo a través de la estimulación pasiva del porteo por ejemplo….

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