Estas mañanas, de camino al colegio, mis hijos iban expectantes y maravillados, pues mañana tras mañana, con una temperatura media de -3º, observaban cómo el frío había convertido el agua de los charcos en hielo. Estaban deseando llegar al gran charco de agua que se forma en una zona de su patio del colegio para tirar piedras en él y comprobar si se rompía el hielo o no. Esta conversión de diferentes grosores de hielo dependiendo del día, les ha generado multitud de preguntas que esperaban ansiosamente respuestas por mi parte. No olvidaré sus caritas, mirándome con unos ojos como platos de la atención que sostenían con cada una de mis respuestas.

Y una vez más, me doy cuenta cómo la naturaleza les genera en tantas ocasiones oportunidades para entusiasmarse, motivarse y en definitiva aprender. Y además es maravilloso ver cómo ellos solos van observando, van explorando, y fruto de esta observación y exploración van generándose preguntas. Y ahí es donde podemos entrar nosotros como adultos, pero sin necesidad de anticiparnos dando una clase magistral sobre el asunto en cuestión, ya que esto quizá perdería esa capacidad y motivación por parte del niño de generar preguntas y escuchar las respuestas con la atención suficiente como para integrarlas en su pequeño cerebro en desarrollo y generar así los aprendizajes.

Gracias a la experimentación continua, los niños a prenden poco a poco, y ojo, no son tontos, y si se les da la oportunidad de experimentar desde el principio, son capaces de hacerlo de manera suave, cuidadosa, sin ponerse en peligro, sabiendo cuándo necesitan la ayuda del adulto y pidiéndola si lo creen necesario. Esta experimentación libre les genera inquietudes, que en los niños más mayores se traduce en preguntas a los adultos con respuestas que seguramente generarán aprendizajes duraderos en el tiempo.

Con esta reflexión os quiero animar a dejar un poco de lado el reloj y las prisas, a confiar en los niños, en su instinto natural por aprender, y ofrecerles entornos naturales estimulantes, dándoles tiempo y oportunidades para detenerse, observar, experimentar, y confiar en que su curiosidad generará aprendizaje.