Generalmente desde que una mujer sabe que está embarazada comienza una etapa de preparación que se perpetuará en todo este periodo. Es entonces cuando empezamos a leer sobre la amplitud de temas que giran en torno al embarazo y crianza, visitar cientos de páginas webs, hablar y compartir experiencias con amigas, indagar sobre los diversos estilos de crianza, hacer análisis del mercado de cunas, sacaleches, pañales, sillas auto, decoración y moda infantil, etc. Interesarnos por las visitas médicas y pruebas que nos harán en estos meses, vislumbrar como será nuestro parto…

Y sin darnos mucha cuenta nos vemos inmersas entre tanta información, todo ello para sentir que estaremos preparadas llegado el momento. Esta preparación se caracteriza por ser principalmente un aprendizaje mental o intelectual.

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Pero en esta entrada quiero poner el foco en como vivenciamos la gestación desde nuestro cuerpo. Resulta un obviedad escribir que el embarazo será, probablemente, la etapa de mayor transformación corporal en nuestras vidas, en un periodo relativamente de escaso tiempo, tantos son los cambios que se producen que resulta en ocasiones complejo ir asimilándolos.

Todo nuestro cuerpo y energía vital se pone disponible para albergar y nutrir en nuestro útero a nuestro bebe. Así cada mujer vivirá la transformación de su cuerpo bajo una experiencia única.

¿Cómo nos acercamos a nuestro cuerpo durante el embarazo?

En esa búsqueda incesante de información nos anticipamos a lo que sucederá en nuestro cuerpo e investigaremos para conocer lo que nos deparará el próximo trimestre o incluso la próxima semana de gestación. Atenderemos a que cambios se consideran normales y frecuentes, los observaremos, y compararemos con las experiencias de otras mujeres de nuestro entorno. Cuidaremos nuestra alimentación, nuestra piel e hidratación y procuraremos dar un descanso óptimo a nuestro cuerpo. Y escribo procuraremos, porque lamentablemente en nuestro país no existen políticas conciliadoras que posibiliten en todos los casos que la mujer viva el embarazo y la crianza de sus hijos de la mejor de las maneras, las bajas laborales no respetan ni garantizan los tiempos y periodos esenciales para madres, padres e hij@s.

Sabemos, así lo señalan los profesionales de la salud, que el ejercicio moderado durante el embarazo es recomendable y saludable. En la actualidad muchas mujeres optan por caminar a diario, hacer natación, pilates o yoga para embarazadas. Además, están las clases de preparación al parto, donde es frecuente que se enseñen técnicas de relajación a partir del uso consciente de la respiración y de movimientos de contracción y relajación de ciertos grupos musculares. También suele proponerse la relajación y jadeo para el momento de las contracciones utilizando, en general, la posición acostada y el aprendizaje del pujo para el período expulsivo.

En su mayoría estas actividades (salvo el yoga que es una disciplina física, mental y espiritual) están dirigidas a preparar y dotar de habilidades a la mujer para el momento del parto, mejorar la capacidad aeróbica, tonificar y controlar el peso durante el embarazo, siendo estos sus objetivos principales.

Y todo ello favorece una adecuada forma física y preparación para el alumbramiento, pero ¿qué ocurre con la expresión y vivencia del cuerpo durante el día a día?, ¿por qué no ampliar la “preparación” de la mujer gestante al disfrute y conexión de su cuerpo durante todo el embarazo? ¿Existe un espacio que promueva y posibilite ser conscientes de todos los cambios corporales que le suceden? ¿Un espacio donde se otorgue el tiempo necesario para escucharse y sincronizarse con el nuevo ser que está por dar a luz?

“ Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase,
amar la trama más que el desenlace,
amar la trama más que el desenlace”

Jorge Drexler

¿Por qué acercarnos al trabajo corporal y expresivo durante el embarazo?

Cada vez hay más posibilidades y recursos para las mujeres embarazadas que siguen esta línea, como es el canto prenatal, la musicoterapia, la danza para embarazadas, grupos de maternidad consciente y crianza, etc. Yo pretendo presentaros y acercaros al trabajo corporal y expresivo durante embarazo, si bien en meses futuros quisiera relacionarlo y compartir mi experiencia durante el parto y post parto.

Escribo esta propuesta desde la experiencia profesional y el proceso de formación como facilitadora y terapeuta corporal que llevo estos últimos años desarrollando. Pero también lo hago bajo la propia experiencia que actualmente vivo durante la gestación de mi primer hijo. Durante todos estos meses he podido disfrutar de un grupo y espacio para poder vivir en plenitud mi embarazo, y sentir así como nutria a mi hijo al experimentar el placer del movimiento de mi cuerpo en conexión con el proceso emocional y mental que estoy viviendo.

Entendiendo el Proceso Corporal Integrativo (1) como el entrenamiento de escucha y atención dirigido hacia nuestro propio cuerpo, como una manera de acercarnos y conocernos mejor a nosotros mismos. Que concibe al cuerpo y la persona desde una perspectiva amplia, que además del cuerpo y el intelecto contempla una dimensión emocional, energética – corporal y la posibilidad de rescatar el aprendizaje de la experiencia para aplicar en la vida cotidiana.

Llevar la atención a nuestro cuerpo y escuchar sus mensajes nos permite establecer una relación genuina con nuestro ser y con las verdaderas necesidades que tenemos, ya que nos revela como estamos respondiendo a las circunstancias internas y externas de nuestra vida.

Este proceso corporal se realiza a través de un trabajo psicofísico que toma recursos del yoga, técnicas de masaje y respiración, uso de música y baile, de un trabajo emocional y expresivo con recursos de la Gestalt y Bioenergética y un trabajo de integración al que se suman recursos artísticos junto con técnicas de meditación y centramiento.

Considero que durante un proceso corporal como el que vivimos las mujeres durante la gestación realizar un trabajo de expresión corporal otorga múltiples beneficios para la madre y el bebe. Estos son los objetivos y beneficios más destacables:

Para la madre:

  • Sentir y explorar las posibilidades de su cuerpo y transformación, disfrutar del placer del movimiento y quietud. Aumentar la sensación bienestar, alegría y energía.
  • Mejorar el tono y estructuras corporales, integrar la postura y el esquema corporal. Generar y distribuir energía corporal, facilitar la carga y descarga, la liberación de la voz y respiración.
  • Facilitar que la mujer se familiarice con su cuerpo durante la gestación y así poder comprender de manera consciente todos los cambios producidos en el propio cuerpo y enriquecer el vínculo con el nuevo ser que está creciendo en su vientre.
  • Fortalecer la confianza en los propios recursos corporales y emocionales que solo proporciona el conocimiento del propio cuerpo.
  • Poseer un espacio de expresión y elaboración del proceso vital – emocional que está experimentando.
  • Restaurar la unidad y sintonía entre mente- emoción- cuerpo, en una actualidad como la nuestra donde lo que impera es que nos situemos predominantemente en lo mental.
  • Fomentar y dar espacio a la creatividad que la mujer gestante posee como creadora de un ser, y así mismo ofrecer una expresión de esta a través de diversos recursos plásticos y artísticos.
  • Trabajar con las necesidades propias e individuales y de manera paralela compartir experiencias y formar parte de un grupo, con todas las posibilidades que este propicia. Además del papel de sostén y confianza que da un grupo para poder explorar y trabajar.
  • Llevar a la vida cotidiana los recursos y experiencias aprendidos, además de al momento del parto.

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Para el bebe:

Sabemos que todas las experiencias que viva la madre durante la gestación condicionan el crecimiento y desarrollo del feto, por consiguiente todos estos beneficios descritos anteriormente para la madre incidirán positivamente en el mismo. Además podemos destacar como el trabajo de conciencia corporal y expresivo:

El procesamiento sensorial del tacto, propiocepción y sistema vestibular comienza a desarrollarse durante la gestación cuando el bebé dentro del útero materno siente los movimientos del cuerpo de su madre, su voz, su calor, y su tranquilidad.

Desde Baobab proponemos e invitamos a la creación de espacios de movimiento genuino y expresión donde las embarazadas puedan reencontrarse con su cuerpo y dedicarse a él en el constante estado de cambio en el momento de la gestación, no limitándose únicamente a la preparación del parto sino a todo el proceso. Confiando en la propia vivencia de cada mujer, ampliando las posibilidades a descubrir nuevos recursos, en definitiva, espacios para poder transitar y vivir todo el embarazo de una manera consciente y en armonía con el cuerpo.

(1) Antonio del Olmo, Escuela Incorpore.